RESEÑA. EL CARIBE DE CERCA: EL AUTÉNTICO SABOR DE LA ISLA DE SAN CRISTÓBAL.

BANANA BAY, SAN CRISTÓBAL Y NIEVES.

Varios invitados de Estados Unidos, Europa y Singapur se aventuraron con BMW i Pure Impulse a una isla caribeña que un participante describió como “difícilmente superable”.

Entre un impresionante destino tropical, la comida más fresca y auténtica y un fantástico programa elaborado por el equipo de BMW i Pure Impulse, este fin de semana fue inolvidable para quienes asistieron.

Una vez llegaron los invitados al nuevo y lujoso Park Hyatt St Kitts, se arrancó con una cena de bienvenida en el restaurante The Fisherman’s Village, donde los invitados se deleitaron con langosta recién pescada, además de otros frutos del mar y carnes. Los invitados estuvieron entretenidos hasta altas horas de la noche gracias a dos percusionistas con tambores metálicos.

El día siguiente estuvo repleto de emocionantes actividades: por la mañana, excursión por la isla y breve visita a la capital de San Cristóbal, Basseterre, todo un interesante programa “turístico”, coronado con una visita a los impresionantes terrenos de la finca Romney Manor. Esta antigua residencia de los propietarios de la plantación de azúcar Wingfield Estate la construyó Sam Jefferson —el trastatarabuelo del tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson—, y ahora alberga la firma de moda Caribelle Batik, de fama mundial.

Por la tarde, pudieron sumergirse de lleno en la cultura local, ya desde la comida, servida en uno de los lugares de reunión favoritos de la isla: Sprat Net en Old Road, el primer asentamiento británico del Caribe. Disfrutaron de fresquísimos pargos rojos, costillas y pollo en grandes mesas compartidas, y unos bailarines locales animaron más el ambiente con su actuación, ejercicio al que muchos se sumaron alegremente.

Pero lo mejor del día aún estaba por llegar: un partido de críquet (el pasatiempo local preferido) contra un equipo local en el Conaree Cricket Ground de Basseterre: a «The Impulsives» no solo los animó un público entusiasta que había acudido a ver el partido, sino también un comentarista que hizo gala de un acento inglés de manual, con el que entretuvo mucho a todos los asistentes.

Después de una tarde emocionante en un partido muy disputado (para muchos este fue su primer encuentro con este deporte), Kevin McCarthy, de “The Impulsives”, recibió el título de “hombre del partido” por su gran determinación y deseos de victoria.

Ese día tan fantástico culminó con una cena en el restaurante Stone Barn del hotel, donde los jugadores también recibieron trofeos para conmemorar su primer partido de críquet.

Con una sesión privada de yoga al amanecer siguiente se clausuró el acto, y los invitados quedaron relajados y con energía para su viaje de vuelta a casa.